

SÉ COMO EL BISONTE.
¿SABÍAN QUE LOS BISONTES SON LOS ANIMALES ÚNICOS DE LA TIERRA QUE SE DIRIGEN A UNA TORMENTA EN LUGAR DE HUIR DE ELLA?
Y esto me hace pensar todas las veces que no ha sido un bisonte; tal vez porque mi mecanismo de defensa antes era huir o desaparecer... No sé si era bueno o malo, pero fue mi manera de sobrevivir ante mis guerras. Esto es igual que trabajar demasiado <para no darme cuenta de que estoy solo/a, el no volver a un lugar para no tener que tener esas conversaciones incómodas con alguien, evitar lugares, personas o situaciones, llegar a consumir lo que sea para poder huir de la realidad con tal de no pasar por la incomodidad de esa tormenta. En mi consulta veo muchos bisontes, porque entrar en un proceso terapéutico es de valientes. Observar tu propia sombra no es fácil, transitar por emociones incómodas y molestas, estar en esos lugares oscuros donde nadie le desearía estar ni a su peor enemigo Una vez, escuchando un podcast, dijeron que no hay peor dolor que el que uno siente... porque nadie puede sentir tu dolor. Muchas veces contamos nuestras historias para recibir un poco de empatía, acompañamiento, pero primero tenemos que saber a quién se lo contamos, si puede ser un lugar seguro para nosotros. Pero no puedo esperar contar mi historia y pretender que esta persona me entienda o empatice con mi dolor, porque aunque esa persona pase por la misma situación que yo, no es el mismo dolor. No puedo pretender que las personas alivien ese dolor, delegar esa responsabilidad a otro/a de hacerme sentir mejor solo porque tenemos un vínculo. Por eso, sé como un bisonte: enfrenta la tormenta, pasa por el malestar, hazte cargo de ti mismo/a como adulto responsable de tu propio bienestar. Saber que aunque haya tormentas, tengo que pasar por ahí, porque es la manera más rápida y eficaz de enfrentarlas con mis recursos o desarrollar otros.
A todos esos bisontes que están conmigo y que tengo el privilegio de acompañarme, para mí es un honor y también un orgullo ver el esfuerzo que hacen día tras día para ser la mejor versión de ellos mismos. Y mi yo bisonte, al ver hacia atrás, solo me queda agradecer a cada persona que me acompaña en esta experiencia llamada vida, cada fortaleza adquirida, error y sobre toda tormenta que nos hacen crecer para ser nuestras mejores versiones.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS